Un amigo de las petroleras británicas

The Guardian difundió documentos públicos que sostienen que Brasilia cedió a los pedidos de Londres para modificar una ley que otorgaba a Petrobras la mayor parte de la exploración del Pré sal. La revelación del diario británico The Guardian que difundió documentos públicos
 que sostienen que el gobierno de Michel Temer cedió a los pedidos de Londres para cambiar las reglas petroleras y beneficiar a las empresas Shell y BP desató un escándalo en Brasil.
 
El viceministro de Minas y Energía de Brasil, Paulo Pedrosa, admitió que se reunió con el ministro de Comercio británico, Greg Hands, pero negó que se hubiera tratado de un lobby a favor de flexibilizar las reglas brasileñas de contenido nacional para la industria del petróleo.
 
La oposición anticipó que pedirá informes en el Congreso al Ministerio de Minas y Energía sobre la documentación oficial presentada por The Guardian, anticipó el senador Roberto Requiao, ex gobernador de Paraná y del ala opositora del gobernante Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB). “Negociar con el gobierno de Brasil da mayores lucros que vender cocaína”, dijo Requiao.
 
La ONG Greenpeace accedió a la liberación de cables oficiales del Ministerio de Comercio británico en base a la ley de transparencia en el cual se afirma que que tuvo éxito el lobby de Hands para flexibilizar las exigencias brasileñas de contenido nacional en la cadena petrolera porque eso beneficiaria a Shell, BP y Premier Oil.
 
El gobierno de Temer modificó una ley petrolera que otorgaba a Petrobras la mayor parte de la exploración en los gigantescos yacimientos submarinos en la capa geólica pré sal, en el Atlántico, y permitió el ingreso de las extranjeras a la explotación de esas áreas, halladas en 2007.
 
El gobierno también modificó el reglamento del gobierno de la destituida Dilma Rousseff para eliminar impuestos para la importación de la industria petrolera hasta 2014.
 
El 27 de octubre pasado, la anglo-holandesa fue la gran ganadora en la subasta para explorar yacimientos submarinos organizada por la Agencia Nacional del Petróleo, al vencer en tres proyectos de explotación conjunta con otras compañías.
 
Según The Guardian, el cable obtenido oficialmente por Greenpeace indica que el viceministro brasileño Pedrosa le contó al británico que estaba presionando a su propio gobierno a atender las demandas de las compañías del Reino Unido.
 
“Fue una discusión normal entre representantes de dos países. La palabra lobby es usada por el diario (The Guardian) como si hubiera segundas intenciones y no fue así”, dijo el viceministro Pedroso en una declaración al periódico Folha de San Pablo.
 
El Ministerio de Minas y Energía de Brasil se encuentra llevando adelante uno de los procesos más ambiciosos del gobierno de Temer,la privatización, de la gigante Eletrobras, la mayor empresa eléctrica de América latina.
 
El senador Requiao, que pertenece al partido de Temer pero es del ala opositora de esa fuerza, se alineó con el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) en la propuesta de que, en caso de vencer las elecciones, convocar a un referendo en 2019 para anular las reformas de Temer, como la laboral y el techo por 20 años al gasto público.
 
“Estas empresas inglesas, con un referéndum, serán tratadas como receptoras de mercadería robada”, dijo Requiao y añadió que la revelación de The Guardian “demuestra por qué las empresas inglesas se quedaron con la mayor parte de pozos petroleros”. 
 
“Para ellos es el mayor negocio de la historia del petróleo. Es un desastre más de este gobierno entreguista”, agregó.
 
Desde que asumió Temer el 12 de mayo de 2016 junto con la antigua oposición tras la destitución de Rousseff, la política petrolera tuvo bruscos cambios, sobre todo en Petrobras, que viene golpeada por el escándalo de corrupción investigado por la operación Lava Jato.
 
El actual presidente de Petrobras, Pedro Parente, ex funcionario del gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), inició una política de desinversión y de venta de activos y de subsidiarias de la petrolera estatal líder mundial en exploración en aguas profundas.
 
Los documentos oficiales pedidos por Greenpeace en Londres tenían como foco denunciar al gobierno del Reino Unido por defender los intereses de las empresas británica en Brasil y presionar a la gestión Temer a reducir las exigencias ambientales para explorar combustibles fósiles.
 
Un portavoz del Ministerio de Comercio británico citado por The Guardian en su edición dominical negó que las conversaciones con el viceministro Pedrosa, en marzo pasado, tuvieran que ver con lobby a favor de las petroleras.

 

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